ANÁLISIS PROGRAMA GOTHA
ANÁLISIS PROGRAMA DE GOTHA
Inicio este breve análisis haciendo
unas consideraciones generales del programa, su espíritu y esencia, desde una
perspectiva personal y actual.
Considero que desde un principio, las
ideas de Marx se sustentaron en las vivencias de la época, cuando el pueblo se
encontraba agobiado por agudas desigualdades, la riqueza estaba enfocada en la
fuerza desmedida e injusta de su trabajo, que, de alguna manera, hacían casi
imposible vivir dignamente, en este aspecto, esa lucha del marxismo se transporta a la situación actual, reviviendo sus ideas, y
hace que actualmente sus críticas mantengan vigencia.
En este sentido, transportándonos a las esferas actuales, a
nivel mundial, se hace necesaria desarrollar las capacidades que sustentaron la
revolución proletaria que Marx proclamó en sus críticas, donde construyó
conclusiones imperecederas derivadas del reflexionar sobre el programa de Gotha
de forma autocrítica, así como su marcha y su actuar en consecuencia.
Hoy todavía existe la esclavitud entre
los hombres que limita el acceso a las bondades de la producción, la distribución equitativa de la riqueza,
consolidación del trabajo como valor medio de vida, así como el criterio de
diferenciación social justa, lo que marca las contradicciones entre el ejercicio y disfrute de los
derechos y deberes ciudadanos, que se compagina con el contradictorio discurso histórico de
superación “desigual” de la sociedad. De esta manera, existe la necesidad de
trabajo de una teoría política como uno de los componentes indispensables para
la transformación práctica en un proceso de construcción de nuevas formas de
poder, enmarcado en la transformación práctica de los fundamentos de la
vida, que puede servir de base para construir la libertad social y personal,
así como al desarrollo económico, social y cultural de la sociedad.
De allí
que la profundidad de la acción histórica de la revolución socialista esgrimida
por Marx en su crítica al programa de Gotha, cambia el contenido y las
tendencias del contexto interno y externo, y se amplía y modifica lo
estructural en las dimensiones socioclasistas, y culturales que involucran al
sujeto con las formas organizativas en un procedimiento de acción y de
lucha, en consonancia con las ideas o el grado de conciencia que pueden hacer
posible que se legitime el ordenamiento de una relación “dialécticamente
contradictoria” en una nueva etapa histórica donde se prepare, forme y
fortalezca el control del poder popular sobre la actividad pública, política y
administrativa, y que no estén situados por encima de la ley ni de la moral.
Marlenis Primera
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